Trabajo Final - Pensamiento Social y Contemporaneo Lopez Jesica
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando
cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre
agregarle una función o achicarlo un poco…
Aproximaciones
al consumo cultural
La cultura es el
conjunto de todo aquello que caracteriza a un ente social como por ejemplo;
conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y ciertos hábitos
que lo identifican.
El consumo es una
práctica cultural, un espacio de comunicación. Martín-Barbero afirma que “el
consumo no es sólo reproducción de fuerzas, sino también producción de
sentidos”[1]
Mediante el
consumo podemos observar diversas identidades, conductas de los individuos que
les permiten relacionarse con otros, en
sociedad, a través de los productos (bienes y servicios) que se consume, las
personas encuentran similitudes y diferencias, se posiciona en la sociedad y se
organiza a la vez que simboliza las relaciones sociales. Signos y símbolos, y
participan de la construcción de los modos de sociabilidad y estilos de vida de
las personas.
El consumo
cultural por definición es la apropiación por parte del consumidor de los bienes
culturales que de por si tienen características específicas, estos pueden ser o
no bienes que satisfagan las necesidades culturales y que los asemejen a
lo que en economía conocemos como bienes
públicos. El estudio del consumo cultural tiene en cuenta aspectos como la
diversión, la moda, la utilización y la disponibilidad del tiempo libre de los
jóvenes y por lo tanto el
fortalecimiento de la parte social y cultural de los estudiantes que
depende en gran medida de su interés y
empeño.Realizar click en el título para leer el artículo completo.
¿Será que cuando las cosas se consiguen
fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con
la que se consiguieron?
Recuerdo cuando era chica que mi madre me
enseñó a obtener las “cosas” trabajando, fue así que para irme de viaje de
estudios a Carlos Paz, tuve que salir a vender rosquitas y “ahorrar” el dinero
para cumplir mi sueño, por supuesto que nunca llegué al monto requerido por la
empresa de viajes por lo tanto mis padres tuvieron que costear lo que faltaba
del viaje.

Fue de este modo, trabajando, que juntaba
dinero para comprar aquellas cosas que deseaba tener, casettes (de los cuales
pensaba que eran originales y muchos eran copias piratas), walkman, jeans para
cortarlos con una navaja y estar “a la moda”, moda que en la actualidad se
repite. La primera computadora que llegó a la familia gracias al juego de la
quiniela, donde casi no se escuchaba nombrar el término “software libre”
En los ratos libres que tuviéramos, y sólo
luego de cumplir con las tareas del hogar y el estudio, nos permitían obtener
esa “libertad” tan deseada, la cual aprovechábamos para visitar amigos o salir
de nuestro hogar aunque sea un rato, y era cuando se organizaban las reuniones
en la casa de ese amigo (que tenía teléfono) para escuchar un programa de radio
popular, al cual llamábamos a escondidas cuando los jefes (padres) de la casa
no estaban. Bien dice el dicho “Cuando el gato no está, los ratones bailan”
El ocio fue
considerado durante mucho tiempo un aspecto del ámbito privado, del espacio
íntimo, que no afectaba ni a la educación ni a los medios de comunicación.
Y siguiendo en el ocio… Junto a mis hermanas
“hacíamos buena letra” para que con suerte nos dejen mirar algún canal de
televisión (antena de aire) una media hora en el único aparato (sin control
remoto y manejado por medio de botones) que teníamos compartida para toda la
familia y donde tener la televisión para uno solo era como llegar a la gloria!
La
identidad que se va perdiendo…
En la actualidad, los medios de comunicación, poseen un papel
protagónico contribuyendo, para que el individuo se encuentre más integrado al
mundo y sienta que pertenece a una comunidad desterritorializada.
Somos protagonistas de un proceso de globalización de la
cultura y de las prácticas sociales con la re significación de conceptos y
valores.
Para Garcia Canclini no solo los agentes económicos modelan
el consumo, sino que propone “una teoría más compleja acerca de la interacción
entre productores y consumidores, entre emisores y receptores, tal como la
desarrollan algunas corrientes de la antropología y la sociedad urbana”
En encuestas realizadas a alumnos de 15 a 18
años, se pueden observar que utilizan los medios de comunicación para
contactarse con otros, son muy pocas las reuniones fuera del hogar que realizan
con sus compañeros, la mayoría utiliza el celular o internet para relacionarse.
2 a 4 horas diarias son las que gastan en
la computadora personal, (la mayoría alega que poseen una computadora de
escritorio y sus padres una notebook que utilizan para el trabajo) mayormente
conectados internet, sumidos en el mundo de las redes sociales, mirando videos
y comentando y a la vez realizando búsquedas de información para algún que otro
trabajo práctico escolar.
Los jóvenes se han
vuelto consumidores de amplias tendencias modernas que son mostradas a través
de los medios de comunicación donde su “líder” es Internet.
Atrapados por la
fiebre del consumo, esclavos modernos que como profetizara Huxley en Un mundo
feliz ceden su libertad -el bien intangible más valioso- a cambio de consumo y
entretenimiento. La educación debería integrar el pasado que nos brinda la
experiencia, el presente que nos ofrece la novedad y el futuro que queremos
alcanzar. En épocas de crisis como afirmó Einstein la imaginación es más
importante que el conocimiento. Evitemos la trampa del pasado que consiste en
aplicar viejas recetas en contextos diferentes, la trampa del presente que es
atenernos reactivamente a los hechos olvidando la misión y los valores y la
trampa del futuro que es olvidarnos de inventarlo proactivamente. Desarrollo no
es lo que tenemos sino lo que hacemos con lo que tenemos. Construir un sistema de
memoria eficaz es crear el capital, desarrollo es aplicarla con inteligencia.
Bibliografía
·
Huxley Aldous (2007). Un mundo
feliz. Traducción Ramón Hernández. Colección Diamante. Barcelona: Editorial
Edhasa
·
Galeano Eduardo. Me caí del mundo y no sé por
dónde se entra. (Para mayores de 30). Opinión periodística.
·
Roberto
Igarza. (2009) Burbujas de ocio: nuevas formas de consumo cultural. Ed.
La Crujía, Buenos Aires.
·
García Canclini,
N. (2000). La
globalización imaginada. Paidós.
Barcelona, España.
·
García Canclini,
N. (1999). Culturas
híbridas. Universitaria de
Buenos Aires. Buenos Aires,
Argentina.
·
García
Canclini, N. (1997) Conflictos multiculturales de la globalización. Ed.
Grijalbo.
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